Español

No habíamos podido escribir nada nuevo pero es que es increíble lo ocupado que se puede estar cuando no se tiene nada que hacer.

Hemos andando por todos lados. La ciudad tiene tantas cosas que ofrecer, tantas actividades y lugares para visitar que un par de semanas no han sido suficientes. Ademas, visitar a los amigos y familiares de Lina (los cuales sospecho son más de la mitad de la población) es casi un trabajo de tiempo completo.

Comencemos con Valentina – todo en ella ha cambiado: su actitud, su comportamiento, apetito y hasta el corte de cabello. Parece que ahora es un poco más Valentina – Se que no tiene sentido pero verán: durante su primera semana era una niña imposiblemente correcta. Tan bien comportada, tan obediente, calmada y respetuosa que despertó nuestras sospechas. No era posible que una niña de dos años fuera de todo menos eso. Con el tiempo y mientras más se integra con nosotros ha comenzado a comportarse de la manera que seguramente se comportaba antes del Encuentro. Creo que a quien ahora vemos es a la verdadera Valentina, y nos encanta. Por lo menos es mucho mas divertida que la versión políticamente correcta.

Samuel nos ha mostrado que tan extraño el amor puede resultar. Se la pasan el día entero queriendose y odiandose. Juntos, pasan unos momentos formidables en los cuales llenan la casa con ese sonido tan especial que producen las carcajadas de los niños pero le salen pelos a las ranas antes que compartan el asiento trasero del auto sin hacer pataleta. Sin embargo Samuel espera cada mañana al lado de la cuna a que Valentina abra esos ojitos azabaches y cuando lo hace se puede ver como es el rostro del niño mas feliz del mundo.

Lina y yo no podemos estar mas felices. Lo magnifico de los paisajes, la alegría de finalmente tener a Valentina con nosotros, la dicha que es poder compartir todo esto con Samuel y el cariño y calides de la gente alrededor han hecho de este un viaje inolvidable.

Algunas fotos.

English

We’re sorry for the lack of new content but it’s amazing how busy you could get when there’s nothing to do!

We’ve been all over the place and having some much fun. This city has so much to offer, so many places to visit and plenty of activities to do that few weeks won’t be enough. Besides, visiting Lina’s old friends and relatives (of whom – it seems – comprise more than half the population of Medellín) may just be a full time job.

Let’s begin with Valentina – She is doing great. Everything about her has changed: her attitude, behavior, appetite and haircut. She appears to be more… Valentina – I know it doesn’t make sense but let me explain. During her first week she was an impossibly correct child, so well behaved, so obedient, calm and independent that it certainly rose some suspicion among us. It wasn’t possible that a two year old was anything but that. With time and as she feels more and more part of us, she has begun to behave the way she probably did before our encounter. I think that now we are seeing a great deal of the real Valentina and we just love her. She is much more fun than the politically correct one.

Samuel has shown us how strange love can be. They spent the most part of the day loving and hating each other. They have some great moments together in which they fill the house with the especial sound of children laughter but hell would freeze over before they share the backseat of the car without tantrums and fits. Nevertheless Samuel waits every morning patiently by the crib for her to open those jet black eyes and when she does you can see what the face of the happiest boy in the world looks like.

Lina and I couldn’t be more pleased. The magnificent surroundings, the joy of finally meeting with Valentina, the blessing of having Samuel with us to share this and the love and warmth of the people around us have made this a great and unforgettable journey.

Some pictures.

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